En las tradiciones orientales “Salud” significa: “Establecido en el Ser”, estado en que cuerpo, mente, emoción y espíritu están en armonía. Los seres humanos, cuando estamos saludables, nos sentimos activos, optimistas, felices y rejuvenecidos, sin que nos importe la etapa de la vida en que estamos, ni las circunstancias específicas que estemos viviendo. Ahora ya sé que eso indica que estoy con buena energía. Cuando ocurre lo contrario y me veo quejosa, cansada, pesimista, sin ánimo para nada… Me digo ¡Atención!, algo está perturbando la circulación energética, y comprendo que algo tengo que hacer. Pero ¿QUÉ HACER?… Cuando la pregunta se establece en uno, la respuesta llega.

El Dr. Carlos Nogueira Perez nos habla sobre Tres principios Bio-energéticos 1) – Equilibrio Vital, entre las dos sustancias fundamentales de la vida, la energía y la sangre. 2) – Lo Energo- Correlativo- Holístico, es lo que nos dice que la energía es la cúspide biológica, es el principio integrador de toda circunstancia física-química. 3) – La Auto-reparación. Todo ser vivo tiene la posibilidad de auto-repararse, si elimina el factor que crea el desequilibrio y que está impidiendo la reparación.

Toda enfermedad se origina siempre en un disturbio energético, (no diagnosticable por los medios convencionales) y esto provoca síntomas, con lo que en Occidente, al no descubrir el origen, la mayoría de las enfermedades son catalogadas como “ïdeo-páticas”, lo que significa: “causa desconocida”. Cuando uno, solo tocando algunos puntos produce una bio-regulación energética, y el paciente en un par de días se siente mucho mejor, uno comprende que la auto-reparación corporal se produjo al desbloquear el desequilibrio energético y allí el cuerpo reparó.

El ser humano es muy sensible a las energías del ambiente donde vive, si las energías internas y externas están equilibradas, todo el proceso físico-químico corporal funcionará perfectamente. Por eso armonizar energías siempre facilitará la mejoría del enfermo.

La Medicina Holística, o Vitalista es lo contrario a la Medicina Mecanicista, que niega las relaciones. En Occidente están hablando que la cúspide humana está dada por el Sistema Nervioso, (S.N.) que manda sus mensajes neurológicos inteligentes a la sangre o Sistema Hemático, (S. H.), donde se realiza toda la bioquímica, a través de un sistema mediador, el Sistema Endocrino. (S. E.)

Para los médicos orientales desde hace 5000 años, la cúspide del organismo humano era el KI, (energía universal) que a través del S.N. y el S. E. manda sus mensajes al SUE (S. H.) que es donde se producen las relaciones “energo-químicas”. Comprendemos así que nuestro sistema nervioso junto al endocrino serían los mediadores o “cable conductor” entre el KI y la sangre. Esto es muy importante pues justifica la existencia de los canales de acupuntura en el cuerpo humano, y nunca entonces, la acupuntura puede ser considerada una reflexología.

Para Occidente el cerebro es lo máximo, para las medicinas vitales, hay algo superior, otro estadio energético, por delante del cerebro. Siempre la enfermedad se desarrolla siguiendo unas determinadas pautas.

Los 4 aspectos del ser humano: Dibujemos un triángulo donde la cúspide representa el aspecto energético, hacia abajo tenemos el aspecto bioquímico, luego el funcional y por último el orgánico.

La enfermedad podría ser atajada allí mismo, en su origen energético, si se atienden los  signos clínicos “indicadores de que se debe actuar” y que no son considerados en la medicina convencional. Cuando la enfermedad pasa al estadio bioquímico, se hacen análisis y se receta farmacia… Si con eso no se la ataja, sigue adelante y perturba la función, y allí debo acudir a la fisioterapia, la rehabilitación, etc. y por último aparece en el aspecto orgánico, y allí ya tenemos que acudir a la cirugía.

Si no conozco los signos clínicos que me hablan de la perturbación energética, nunca podré prevenir que allí ocurra la perturbación. La perturbación energética puede ser “social” (si está en el sistema de salud establecido), y al no poder actuar allí, la enfermedad irá avanzando con más y más timbres de alarma para que actuemos.

Quien estudie y entienda la energía humana, es el único capacitado para hacer un diagnóstico en los preliminares, al inicio de una enfermedad, para poder prevenirla. El ser humano es eminentemente energético, mucho más que bioquímico, funcional u orgánico.

El más antiguo libro de medicina que se conoce, el “Gran libro de la medicina china”, hace referencia a las conversaciones entre un médico de la corte con el Emperador Amarillo. Allí dice por ej.: “Mal médico es el que cura, buen médico es el que previene la enfermedad” “Curar” significa actuar sobre algo que ya está mal, que está enfermo, y “Prevenir” es tratar y actuar, sobre la salud.

La Misma OMS, aconseja la medicina preventiva para evitar los enormes gastos de una medicina curativa.  Prevenir se hace con pocas cosas al alcance de todos, con trabajo de atención ambulatoria, educación, dedicación y servicio. Un buen sistema de salud sería cambiar multinacionales por trabajadores ambulatorios. Aumentar el número de agentes sanitarios ambulatorios y equipos multidisciplinarios, reduciría en un 80 % el enorme gasto de hospitales, salas de operaciones, y farmacopea. Un dolor de cabeza es solo un timbre avisando que hay un desequilibrio que atender… Y en las escuelas de medicina debería enseñarse que es Mala Praxis, no ocuparse de la prevención, atendiendo los precedentes energéticos en la familia y el entorno.

Sri Sri Raví Shankar, líder de la Fundación el Arte de Vivir, enseña que prestando atención diariamente a la Respiración y a la Meditación, por unos pocos minutos, a la Alimentación y al Descanso, todo nuestro cuerpo rejuvenece. La práctica de técnicas respiratorias nos permitirán vivir sin enfermedad, con claridad y foco mental, y sin sufrimiento para nuestra alma.