** Hoy, hace un rato, tuve una vivencia inédita en mi vida, nunca antes vi  algo natural tan sorprendente y hermoso, y eso que anduvimos con el grupo de adultos mayores del Club Andino Bariloche, durante unos 20 años, trepando en las montañas, buscando bellezas desconocidas… y con mis acuarelas, yo las pintaba.

 ** Ahora vivo en la costa SO. del Lago Gutierrez. Desde este lugar donde estoy sentada escribiendo, solo veo agua, bien movida por el viento, y atrás el Cerro Ventana, bien iluminado por el sol, con sombra solo de alguna nube viajera. A mi derecha, está la casa de mi nuera, un gran coihue y por detrás hay una península entrante, que de repente resplandece como iluminada por un incendio.

 ** Yo estaba almorzando, pero el asombro hizo que de golpe, me levante y vaya hasta la ventana del frente, para poder ver mejor. Era un increíble e inmenso arco iris doble. La parte más baja, pegada a la península, tenía un ancho de la cuarta parte del cerro, que no podría calcularla en metros… Sus colores eran tan nítidos e intensos pasando del violeta al azul, luego al verde, amarillo, naranja y un rojo, que es lo que por su intensidad y anchura me maravilló. 

 ** Mi mente enseguida quiso perdurar esto en una o dos fotos, pero el viento era tal que los vidrios estaban todos salpicados con gotitas de agua. Quizás también lloviznara muy finito, y con el frío y el viento, no me animé a salir. Me alegró que por más viento fuerte que hubiera no se podría llevar tanta belleza. Allí fue cuando decidí que compartiría esta vivencia escribiéndola.

 ** La parte doble de este arco iris estaba del otro lado del lago, en el cerro y era también ancho, pero todo sus colores mucho más tenues, más parecido a lo que en general había visto, y siempre venían trayéndome un toque de alegría. No sé porque será, creo que a todos nos pasa lo mismo, no podemos ver un arco iris sin que nos mueva, sin anunciarlo, ¿será porque es algo inesperado, que no ocurre muy seguido?  

 ** Lamentablemente muchas personas se lo perdieron. Cuando ya estaba almorzando nuevamente, vi que mi nuera volvía a su casa, y decidí mandarle un mensaje de que mirara ese milagro. No sé cuando ella lo vio, y saco las fotos, me las envió tres horas después, y nada que ver con lo que a mí tanto me impactó. Aun se veían los dos arcos iris… Yo me guardo esta vivencia en mi corazón, no las fotos.